viernes, 8 de abril de 2016

7 de abril de 2016


Hay un cielo precioso. Esta mañana, una nube negra negrisima lo cubría todo. La oscuridad inducia al sueño y a la calma. Me doy cuenta que tardo una media de cinco días para hacer lo que antes hacia en uno.Cinco días, Como si mi tiempo fuera un tiempo acompasado a otra época. Un tiempo que se contará en estaciones. He empezado a leer La montaña mágica.La historia empieza con un joven que inicia un viaje en tren hacia las alturas dónde espera recuperarse en quince días de un estado cansado y enfermizo.El primer descubrimiento que hace es que allí dónde va, el tiempo no corre de la misma forma que en la ciudad dónde vivía. Pues a mi me ocurre igual con la diferencia de que no estoy en ningún balneario en los Alpes suizos, con hamacas al sol dónde los doctores recomiendan curas de sueño,paseos cortos entre pastos verdes, y el único esfuerzo que hay que realizar,es acudir a tiempo al comedor para zamparse una deliciosa dieta personalizada. Desgraciadamente cuando me hacen un encargo de trabajo, va acompañado de una fecha de entrega inamovible. Estos trabajos me animan y me hacen sentir productiva y que aún no ha desaparecido del todo la antigua Sara. El dinero, además, nos va muy bien. Desde que tuve que dejar de trabajar a diario, afortunadamente, podemos vivir sólo con el sueldo de Alex pero sin alegrías materiales, lo que incluyó abandonar cuando dije adiós a las ocho horas y a menudo diez y doce, de una chica hacendosa; todo lo que acaba en terapia: fisioterapia, aromaterapia, aguaterapia, oxigenoterapia, y toda la variedad de masajes que fui descubriendo intentando dar con alguno que me librará del dolor. A la lista hay que añadir a los -istas y los -patas naturista,dietista, homeópata, naturopáta,.. Un sinfín de alivios momentáneos y algunos buenos consejos permanentes.
Ahora los masajes me los da Alex y una vecina, Marisa, que acaba de formarse y después de dos años de paro ha cambiado el ordenador por los aceites esenciales. Hace los masajes en una camilla en el  mini comedor de su piso de cincuenta metros.De vez en cuando, me doy un regalo y me da un meneo que me sienta genial.El caso es que esta semana, he trabajado un par de días corrigiendo textos, traduciendo contratos con mi oreja pegada al teléfono porque las partes parecían empeñadas en cambiar clausulas y renegociar cuando, en teoría, todo estaba resuelto. Vamos, un intensivo de estrés por si no lo recordaba. Ayer me lo pasé hibernando como una marmota y hoy, estoy en el sofá con la mantita y el portátil, escribiendo mis penas.Este diario, va a ser un semanario, a este paso.

sábado, 2 de abril de 2016

2 de Abril

Tendría que pintar un cuadro que se titulara La persistencia del dolor de cabeza. Va y viene la intensidad pero parece que se ha instalado para quedarse. Habia que tomar medidas drásticas y ayer salí con mi amiga Juana con el propósito de no parar de reír y ser malas, muy malas.Fuimos a merendar chocolate con churros y nos compramos dos vestidos  después de probarnos media tienda  a la búsqueda de algo en la que pudieran entrar nuestros cuerpos serranos porque toda la ropa era de muestrario y, claro, aquello no nos cabía ni por asomo. Pero lejos de provocarnos frustración, nos dio por bromear sobre nuestras redondeces y al final, tuvimos premio.
Buscamos un local que rebosará glamour para tomarnos un coktel y se nos fue la tarde y casi la noche.
La magia de la noche nos trasladó, al menos, veinte años atrás, cuándo empezó a sonar la música de tres hipsters con su correspondiente barba que tocaban versiones de lo mejorcito del rock and roll.
Me tomé la mejor medicina y hoy estoy casi bien. A pesar de los pecados alimentarios de ayer, las risas pueden con todo.Hoy he hecho cocinitas, de esas de "máximo media hora" y intensivo de series.Y estoy empezando a recordar que hay una actividad llamada sexo que hay que practicar de vez en cuando, sola o en compañía.Lo que decía, nada como una amiga y un poco de música para darnos calor del bueno.

miércoles, 16 de marzo de 2016

LLoverá y Lloveré 16 de Marzo


Hoy el día apareció nublado y en mi cabeza las nubes estaban en plena tormenta.Lo del dolor de cabeza es incapacitante en extremo. Empezó antes de ayer. Me fastidió un concierto maravilloso de la Silvia Perez Cruz a la que fuimos acaramelados y al salir, ya no me quedaban más pilas que meterme en la cama, taparme con la manta y desaparecer. Pero al día siguiente permanecía allí incansable y yo como si no existiera, intentando ignorarlo, pero hoy me he rendido y no me he vuelto a pelear más. Ayer no se me ocurrió otra que meterme en la cocina e intentar distraerme cocinando unos entretenidos calamares rellenos. A veces me funciona ponerme a trabajar con las manos y concentrarme en algún objetivo material y sabroso pero ayer lo único que ocurrió fue que mi mal humor aumentó geometricamente a medida que pasaba el rato y se convirtió en una tortura acabar con el plato. Al menos hoy tuvimos una comida rica y  los elogios de mis amores han sido un cariño que ha traspasado esta presión que me pone los ojos en modo incógnito.
Al menos cuando son los huesos y ese legado de dolores en los músculos, me puedo poner música y si no puedo bailar me lo imagino. La cabeza no, Ayer fuí al quiropráctico a que me reajustase pero no sucedió el milagro y sigo dándole al ibuprofeno. Un dia ya os contaré como està de guapo el quiro. Es un Richard Gere que susurra en francés: rgggespira, rgggelaja,...
El brillo de la pantalla ya me supera.Empezó a llover hace una hora y ahora está amainando Ojala también mi cabeza deje que se acabé el temporal

martes, 8 de marzo de 2016

8 de Marzo Nuestro día


Ayer pasé un día de los malos. De esos en que no sabes como ponerte. Todo crujía y se quejaba. Pero hoy parece que lo peor de la crisis ya ha pasado. He puesto música, mi mejor medicina y me he marcado unos pasos de baile por la habitación. Cuando aún trabajaba me ponía el despertador muy temprano para tener tiempo de desentumecer los músculos y poder salir a la calle con cierta dignidad. Me trasladaba a una pequeña habitación que usamos de trastero y allí me ponía música para moverme y animarme un poco. Una sola canción puede hacer milagros.
Me he levantado nostálgica. Recordando las manis del 8 de marzo. La verdad es que hoy no creo que vaya. Me dedicaré a la militancia virtual colgando algún mensaje alusivo en el facebook y poco más.
Tampoco creo que me llamé ninguna de las compañeras de trabajo con las que solíamos ir.
Con ellas todo fue bien hasta que empecé a dejar de ser una persona incansablemente productiva. La primera vez que estuve de baja, a la vuelta todo fueron muestras de apoyo y palmaditas en la espalda pero cuando empezó el circulo diabólico de volver cada vez un poco menos recuperada, aguantar el tipo y volver a caer, se acabó la comprensión y empezaron las indirectas.
¿Ya has descansado bastante? me dijo la jefa después de volver de la que fue mi última incorporación en la rueda del hamster. Deseé que se hinchará como un globo y saliera por la ventana a lo Harry Potter. Pero la que salió volando al final fui yo.Y mira que pensé que incluso con dolor aquello podría funcionar: rellenar formularios, escribir emails sentada en un despacho no parecía un trabajo tan cansado como el de comercial. Poniendo como excusa a los niños y un horario compatible cambié de puesto en la empresa varias veces. Desde que empezó la aventura fibromiálgica inicié la búsqueda del trabajo perfecto : menos físico, menos estresante. Habría algo que no supusiera entrar en una cámara de tortura. Los ingresos iban disminuyendo y las frustraciones en aumento. Pasar de querer comerte el mundo a que te coma el mundo es un tránsito para valientes. Pasé en la misma empresa, de promesa directiva a trabajadora problemática. Bueno, hay un perro que me está observando fijamente a la espera del mínimo indicio que indique "paseo". Si no fuera por Bruce, mi pequeño chucho caramelo no saldría de mi madriguera la mayor parte de los días.

viernes, 26 de febrero de 2016

26 de Febrero de 2016


No está nada mal. Casi un mes de diferencia entre una entrada y otra. Mi flujo energético es el de una tortuga prehistórica. Esta mañana, y ante la amenaza de dos días de intensa lluvia he dejado mi estado de reclusión mayor y me he levantado a las once. Después de la bendita ducha de agua caliente y un zumo de naranja y zanahoria amenizado con mis pastillas, decidí que al menos podía servir para leer un rato, sentada al sol. Mi empecinamiento a evitar que la niebla mental me convierta en una zombie me ha llevado a leer el libro más difícil que existe, al menos en cuanto a novelas se refiere. y aquí me tenéis, la misma que no recordaba hace un momento, ni la contraseña, ni la dirección del blog, ni dónde había decidido apuntarla, intentando leer al amigo Joyce y su Ulises. He decidido leerlo en voz alta como si fuera una sinfonía musical y muy, muy despacio. Sí, si puedo. Yes, I can.
Me he vuelto a poner después de cocinar de forma minimalista, plancha y verduras al vapor, y comer sin demasiadas ganas. Me he quedado tiesa y agarrotada. Cuando estoy sentada más de media hora en la misma postura,  produce que mis huesos y músculos se vuelvan olvidadizos y no haya manera de moverse sin parecer un robot de película de serie B de los sesenta por lo menos. He dejado el libro, y aquí me tenéis, compartiendo el rato con una máquina. Espero que algún día, otras fibromiálgicas rebeldes, me lean y me expliquen sus penas, penitas, penas. A ver si entre todas nos reímos un rato

martes, 2 de febrero de 2016

31 de Enero de 2016


Hoy estoy en estado de Siniestro Total.No sé si tirarme a la bebida o al ibuprofeno. Mi pobre hígado debe de estar preparándose para lo peor. No me funciona nada. Estoy en un momento vital en el que comer gluten es caminar por el lado salvaje. Estaba buenisimo el puñetero bocadillo de chorizo.Fue el principio de un día interminable.Me marché de casa a Las 11 y no volví hasta que oscureció.A pesar de que me pasé la mayor parte del día cambiando una silla por otra,llegué  a casa arrastrando mis cómodos zapatos, léase espantosos.
Por suerte, mis dos angelitos adolescentes ya se habían ocupado de su cena.Cuando vi los restos grasientos de la pizza, no pude evitar sentirme culpable (Otra vez,?) porque me había levantado a las  diez, en vez de hacerlo antes y no ser la mami perfecta que prepara con anticipación todo tipo de comiditas  ricas para sus vástagos pero creo que debo darme por satisfecha con no haberlos amordazado y atado. Cuando llegué al nido necesitando el silencio de un claustro cisterciense, había una fiesta futbolera en el comedor, amenizada por el eco musical que llegaba de la habitación de María. Me fui directa a mi cama pero a la una seguía despierta oyendo la respiración de mi bello durmiente con esas apneas y esos sobresaltos preocupantes que tiene. Allí fue cuando se me ocurrió dejar de escribir mi diario en una libreta y volverme una moderna.
El caso es que hoy estoy en parálisis permanente como si ayer hubiera salvado el mundo acompañando al 007.No tengo fuerzas ni para ver una peli buena y aquí estoy,tiradita en el sofá dejando crecer los michelines. Sigo catatónica aunque puedo mover los dedos y la mano para escribir mi diario,ese psicoanalista gratuito. Ay! Llegan.Voy a tener que dejar de ser una mami disecada. Ahora es cuando necesitaria la poción mágica de Asterix.